Sin duda, la mejor forma de conocer Soria capital es callejeando. Gracias a la situación de Hotel Alfonso VIII, en pleno centro histórico de la ciudad, podrás visitar los principales puntos de interés dando un agradable paseo.

Para tu estancia en Soria, te proponemos un recorrido sencillo que podrás realizar en tan sólo dos horas (o algo más dependiendo del tiempo que quieras pasar admirando cada una de las maravillas que esconde nuestra ciudad).

Iniciamos el recorrido en la calle Caballeros, donde enseguida nos topamos con la iglesia de San Juan de Rabanera y la Diputación Provincial.

La iglesia de San Juan de Rabanera es una de las 35 parroquias que aparecen en el censo de Alfonso X el Sabio, realizado en el año 1270. Fue declarada Monumento Nacional el 29 de julio de 1929. Se trata de una iglesia de finales del siglo XII, considerada un raro ejemplo dentro de la arquitectura románica soriana. Llama la atención su pureza arquitectónica en la que se mezclan influencias orientales con recuerdos clásicos. Impresiona su portada de poniente aunque en realidad no le pertenece. Fue cedida en 1908 de la iglesia de San Nicolás, cuyas ruinas se encuentran en la Calle Real.

Justo enfrente de San Juan de Rabanera se encuentra el edificio de la Diputación de Soria. Construido sobre el Palacio de los Marqueses de Vadillo, desde 1971 cuenta en su portada  con unas estatuas de bronce sobre pedestales de granito. Representan a ocho personajes históricos vinculados a la provincia de Soria: San Martín de Finojosa, Diego Laínez, Sor María de Ágreda, San Pedro de Osma, Alfonso VIII, Santa Cristina de Osma, El Juglar del Cid y Francisco López de Gómara.

Plaza de San Esteban y Plaza del Olivo

De camino hacia la céntrica calle El Collado, arteria que concentra la mayor actividad de la ciudad, nos encontramos con la Plaza de San Esteban que debe su nombre a una antigua iglesia románica desaparecida. Reformada durante el siglo XX, alberga edificios como el Banco de España, inmenso inmueble neoclásico, o el Centro Cultural Gaya Nuño. Antiguamente hospedaba edificios como el palacio de Juan Camargo, el de los señores de Osonilla, el de los Vinuesa o la casa de los Rodríguez de Villanueva.

Junto a esta plaza se encuentra otra más pequeña, la Plaza del Olivo. Debe su nombre a un viejo olivo situado en el centro, y que recuerda a la antigua huerta ubicada en ese mismo lugar. En esta plaza se encuentra el Palacio de los Marqueses de Alcántara, edificio de inspiración barroca, con dos pisos con grandes ventanales y torre rematada en chapitel.

Plaza Mayor

Bajando por El Collado, contemplando las antiguas casas solariegas y palacios a ambos lados, nos podemos hacer a la idea de la memoria heráldica de Soria. Al final de la calle descubrimos la Plaza Mayor. Tiene la estructura típica de plaza castellana, rectangular y en parte aportalada, con algunos tradicionales balcones corridos. A su alrededor se pueden observar algunos edificios muy interesantes como la antigua Casa del Común, la iglesia de nuestra Señora la Mayor, la Torre de Doña Urraca, la vieja Audiencia (actual centro cultural), la Casa de los Doce Linajes (actual Ayuntamiento) y, en el centro, la fuente de los leones.

Hasta mediados del siglo pasado esta plaza se usaba para celebrar los festejos taurinos. De hecho, el arco que la comunica con la calle Zapatería recibe el nombre de Arco del Cuerno porque servía de puerta de toriles.

Palacio de los Condes de Gómara

Cruzando la calle Real, enseguida llegamos al Palacio de los Condes de Gómara. Actualmente es la Audiencia Provincial pero tuvo otras funciones en el pasado como, por ejemplo, de cine. De estilo renacentista (s. XVI) fue declarado Monumento Nacional en 1949. Destaca su monumental portada, con motivos heráldicos, su gran torre y también el claustro del templo que se encuentra en su interior.

En su portada, sobre el escudo de la familia, aparece una mujer asomada a una ventana. Según la tradición, se trataría del retrato de la condesa, esculpido por orden de su marido como venganza por su gusto a las rondas.

soria-romanicoIglesia de Santo Domingo

Subiendo unos metros, en la plaza de los Condes de Lérida, junto a una de las puertas del desaparecido recinto amurallado, se encuentra la Iglesia de Santo Domingo, una de las más bellas muestras del románico en España. En un primer momento su culto se dedicó a Santo Tomé. En el s.XVI se reformó gran parte de la iglesia y pasó a denominarse como hoy la conocemos, Iglesia de Santo Domingo, debido a la presencia de la orden de los Dominicos en el convento adosado. En 1853 ocupan el edificio la Comunidad de Hermanas Clarisas, actuales moradoras. Lo que más destaca de este templo, sin duda, es su fachada occidental, a la que se le ha llegado a denominar como “Retablo Mayor de Castilla”. Fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1931.

Ya regresando hacia nuestro punto de partida, bajando de nuevo hacia la vía principal de la ciudad por la calle Aduana Vieja nos tropezamos, a un lado, con el Instituto Machado y, al otro, con el Palacio del Vizconde de Eza (perteneciente a la familia Marichalar), el Palacio de Don Diego Solier y el Palacio de los Ríos y Salcedo, actual sede del Archivo Histórico Provincial.

Si quieres conocer más sobre nuestra ciudad o nuestra provincia, te invitamos a visitar estas páginas, de las que hemos obtenido parte de la información para preparar este post:

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